Las várices no son solamente un problema estético. También pueden ser una señal de que tu sistema circulatorio necesita atención.
¿Qué son las várices y por qué aparecen?
Las venas devuelven la sangre desde las extremidades hacia el corazón. En las piernas, ese retorno es “contra la gravedad”, y depende de válvulas unidireccionales y de la ayuda de los músculos (especialmente gemelos y muslos).
Cuando las válvulas no cierran bien, parte de la sangre refluye hacia abajo, se acumula por gravedad y, con el tiempo, la vena se dilata: aparecen las dilataciones varicosas.
Factores de riesgo e impacto en la salud
Además de predisposición genética, influyen hábitos y estados que aumentan presión venosa o empeoran la circulación.
- Riesgo: sedentarismo, mala alimentación, obesidad, embarazo, pasar mucho tiempo sentado o de pie.
- Síntomas/complicaciones: dolor, hinchazón, úlceras, y riesgo de trombosis venosa (superficial o profunda).
- Contexto metabólico: inflamación crónica, estrés oxidativo, alteraciones en microbiota y déficit de nutrientes pueden empeorar el terreno.
5 consejos efectivos para prevenir várices
1) Alimentación: primero elimina “lo que te hace daño”. Luego construye base con proteínas de calidad, fibra, vegetales y grasas saludables. Aumenta antioxidantes (frutas, verduras, cítricos, arándanos, espinaca, brócoli) y evita ultraprocesados, exceso de azúcares y grasas industriales (margarinas/aceites refinados).
2) Ejercicio y movimiento: caminar, nadar, bicicleta y fuerza (piernas). Evita estar horas sin cambiar postura. Objetivo práctico: 30 minutos al día + micro-pausas. Si trabajas sentado: alarma cada hora y haz 10–15 sentadillas o movimientos de tobillos/pies.
3) Hidratación: mantener la sangre más fluida y favorecer retorno venoso. Prioriza agua y una alimentación con minerales adecuados. Evita bebidas azucaradas y alcohol en exceso (tienden a empeorar hidratación y terreno inflamatorio).
4) Postura y pausas: no te quedes siempre con piernas cruzadas o en una única posición. Eleva las piernas al descansar, alterna sentado/de pie, y busca ergonomía para reducir estasis venosa.
5) Hábitos y compresión: dormir bien, ropa cómoda (evita puntos de presión sostenidos). Si trabajas muchas horas de pie o sentado, las medias de compresión (hasta la rodilla o más arriba) pueden ayudar como medida preventiva.
Mitos y malas prácticas comunes
- “Solo pasa en mayores”: también puede aparecer en jóvenes si hay malos hábitos o predisposición.
- “Solo afecta a mujeres”: los hombres también pueden desarrollar enfermedad venosa crónica.
- “Es solo estética”: puede ser señal de problemas circulatorios y de estilo de vida.
- Peor combinación: sedentarismo + horas sentado/de pie + poca masa muscular + ultraprocesados + tabaco/vapeo.
Este contenido es informativo y no reemplaza la evaluación médica profesional.